domingo, 24 de septiembre de 2017

120CSM




Cuantos me creyeran alabarán a la Virgen que nos mantiene. Porque sin ella no tendrán Cuantos me creyeran alabarán a Dios ni harán bien sus asuntos Cuantos me creyeran alabarán ni el bien de Dios conocerán; por tanto les doy tal consejo, Cuantos me creyeran alabarán Y con todo esto han de servirla y no se apartarán de su placer y la amarán más que a nada, y obrarán así con muy buen sentido. Cuantos me creyeran alabarán Porque en Ella hallarán siempre Cuantos me creyeran alabarán muy grande merced y buena acogida, Cuantos me creyeran alabarán por lo que se sentirán tan a gusto que nunca desearán otra cosa. Cuantos me creyeran alabarán



martes, 19 de septiembre de 2017

Taranto.







EL  TARANTO.

el taranto procede de la zona minera de Almería, y se considera que el primero en cantarlo fue Pedro el Morato, aunque también se ha de citar a "El Cabogatero" (1810-1880), “de la provincia de Almería /que fue el primé tarantero”, y a "El Ciego de la Playa", nacido alrededor de 1840 y que, ya a edad avanzada, mendigó por la capital almeriense con su guitarra, apartando el cante de Almería de los estilos más occidentales de Andalucía y acercándolo a los cantes de Levante. También hay que citar a Juan Abad Díaz "Chilares", nacido en 1868 en el barrio almeriense de Zapillo.
"Al principio se debió de cantar por libre; luego vino la guitarra a acoplarse a una serie de matices de cantes, ganando una serie de melismas, ganando en ritmo, ganando en la eliminación de esa sequedad que tienen como consecuencia de su fundamento y situación social. Pienso que era un cante desnudo por sus motivaciones sociales, de aquí que no pueda calificársele como folklórico"
Al proceder de la zona minera de Almería, se considera el taranto dentro de los cantes de las minas (fandango, taranto y taranta)

Donde estuvo el origen del cante minero? La mayoria de los autores no se pronuncian respecto a esta cuestión. Para Á. Álvarez Caballero la semilla estuvo en Almería. Según este autor "de los ciclos que indefectiblemente se producen en torno a la ecuación cante/mina, el primero de todos se produce en Almería". Y lo sitúa cronológicamente en el año 1838 que fue cuando se produjo el descubrimieento del filón "Jaroso", en la Sierra de Almagrera. El hecho produjo una corriente inmigratoria espectacular. Y allí, en el ámbito almeriense, comenzarían a oirse los primeros cantes de lo que más tarde se llamó "Cante de Levante" o "Cante de las minas".
Los tarantos, tarantas, mineras, cartageneras, ...son cantes nacidos en aquella época que expresan los hechos que acontecen en el mundo del minero. Y hay que resaltar que en la expresión de las letras de esos cantes tuvo gran influencia la vinculación al cantaor del trovero, coplero popular que convivía en la dura realidad diaria con el cantaor.
Durante la primera mitad del siglo XIX, el triángulo minero formado por las comarcas almeriense, cartagenera y jiennense incrementaron extraordinariamente su producción. Este hecho dio lugar a que, a partir de entonces, se relacionaran la vida de sus hombres y, en consecuencia, su trabajo y su cante. Los beneficios económicos de aquel tráfico industrial y comercial llegaban a La Unión, Cartagena... y todo ello se reflejaba en el ambiente popular. Como ejemplo: En 1871 se inaguró un tranvía de vapor que uniría Cartagena con Herrerías. La reacción popular fue extraordinaria, como puede apreciarse por las coplas:
De Cartagena a Herrerías
han levantao una pared;
por la pared va la vía
y por la vía va el tren,
y en el tren la prenda mía.

El taranto se caracteriza principalmente por el ritmo binario con el que se acompaña el cante y que lo diferencia de los otros cantes de Levante. Se considera una variante de la taranta, una especie de tango minero, caracteres opuestos que en la música flamenca se logran fundir. Es el cante de la zona minera de Almería por excelencia (Garrucha y Cuevas de Almanzora) y se considera al cantaor Pedro el Morato como artífice del género. Este cante, que tiene un remate brusco, es sin embargo, sobrio, inasequible al virtuismo y al lucimiento personal y de temática menos minera que la taranta. Algunos autores creen que es una taranta puesta en ritmo de tango por el bailaor Antonio, para hacerla bailable e incorporarla a su repertorio. En lo referente a los diferentes tipos de tonadas diferenciamos el taranto de Linares del de Almería. Se canta en fragmentos de cuatro compases cada uno con mayor o menor libertad por el cantaor, que se mantiene hasta la cadencia, donde se vuelve a retomar el compás a fin de facilitar el baile. La versión bailable del taranto está consolidada dentro del repertorio de bailaores y bailaoras, enriqueciendo el baile flamenco con un palo de una gran belleza que, sobre un compás binario, permite dibujar el colorido singular de esa música minera. Se canta sobre una copla de cuatro o cinco versos octosílabos y la temática de las letras suelen ser amatoria o de ambiente minero

ARCHIVO FUENTE : http://www.flamencopolis.com/archives/329 

domingo, 17 de septiembre de 2017

119 Cantigas de Santa María





Esta es cómo Santa María libró a un juez de los diablos que lo querían matar, y lo volvió a su casa y le dijo que se confesase porque al día siguiente había de morir. "Como por consejo del demonio somos perdidos, así somos socorridos por el de la Virgen." De esto diré un milagro, donde hallaréis una gran hazaña que en España hizo la Virgen, en favor de un hombre, que una gran hueste de demonios se lo llevaba para que penase, con los descreídos. Este era sobrejuez de una buena villa en la que tenía muy holgada a su persona, comiendo y cenando sin tasa y aceptando dones grandes, que no de los menudos. El comía siempre buen pan, y bebía buenos vinos, pero no usaba mucho el andar caminos para prender ladrones; en cambio, a los humildes los prendía y muy difícilmente los libertaba. Estando para comer, con otros convidados que tenía aquel día, oyó grandes voces y gritos fuertes y agudos, como de pelea o de gran porfía, diciendo: "Aprisa, aprisa, prended en seguida a aquel hombre, y llevadlo fuera de la villa." Creyéndose que la pelea era de verdad, mandó que sus hombres cogiesen lanzas y escudos y él salió, de los primeros, para cortar la pelea diciendo: "¡Por Dios, varones, no sea, no sea!" Pero de pronto la hueste insolente de los diablos, unos negros y otros cornudos, lo cogió y se lo llevaron, de súbito, fuera de la villa y lo pusieron sobre un pozo hondo y más negro que una mora, y lo quisieron echar en él con otros que, poco ha, habían sido allí metidos. Y aquel pozo hervía, como una caldera, de lo que él estaba espantado, de mala manera. En esto, llegó la Virgen Santa, verdadera, diciendo: "Dejad a este hombre, malos, atrevidos." Ellos, cuando esto oyeron, huyeron de prisa, y le dejaron aquel hombre a la Santa Reina, que le dio luego el consejo que le convenía, porque Ella no quiere que los suyos sean confundidos. Pues él, aunque poca justicia hiciera, siempre había puesto su esperanza en Santa María, que por ello lo libró de aquella fiera cuita diciendo: -"Tan pronto como sean reconocidos por ti tus pecados, haz por ellos mucha penitencia, y pon todo tu empeño en pagar lo que debes, y en mi Hijo y en Mí ten firme tu creencia, y haz como aquellos que están siempre apercibidos. Porque has de saber que tu vida no durará más de un día; por ello haré que, cuando tu alma parta de ti, haga, sin tardanza, su ida hacia Dios, y que los santos no estén con ella enojados." Después que esto dijo la Virgen, lo dejó en un hermosísimo llano. Y él se volvió luego de inmediato a su casa, y mandó llamar al guardián, e hizo penitencia por sus sabidos pecados; y quien lo viese, no vería hombre más apenado. Y, al otro día, murió, como la Virgen le dijo; y cuando quiso Dios que su alma le saliese del cuerpo, se la llevaron los ángeles nobles y temidos.



jueves, 14 de septiembre de 2017

118Cantigas de Santa María. Salas(Huesca)




Una mujer dio a luz a varios bebés muertos. Ella y su marido se pelearon por esto. Ella compró cera con su propio dinero e hizo una imagen, prometiendo ofrecerla a la Virgen. Sin embargo, ella dio a luz a cuatro bebés más muertos. Después de llevar la última, le pidió a la Virgen que orara a Cristo para realizar un milagro. El bebé fue restablecido a la vida. La madre llevó a su hijo pequeño a Salas y colocó la imagen de cera delante del altar



sábado, 9 de septiembre de 2017

117 Cantigas de Santa María







Una costurera prometió no trabajar los sábados.
 El diablo la tentó y ella olvidó su voto.
 Como castigo, sus manos estaban retorcidas.
 Varios remedios no la sanaron,
 y las peregrinaciones a numerosas iglesias
fueron igualmente ineficaces.
 Finalmente, fue a Chartres
 y se arrepintió, llorando.
 La Virgen la curó.



viernes, 8 de septiembre de 2017

116Cantigas de Santa María. Salamanca


Salamanca






Un mercader fue a Salamanca a comerciar en la feria.
 Era su costumbre servir a la Virgen fielmente y ayunar con rigor.
En la víspera de sus fiestas, ni siquiera comía verduras o pescado.
 Siempre solía ofrecer velas en las iglesias dedicadas a la Virgen.
 En Salamanca, hizo que su sirviente trajera dos grandes velas que había traído de Toledo.
 Los había encendido y protegido para que no salieran.
 La Virgen los dejó salir, pero luego los hizo quemar de nuevo.



 

EN SOL MAYOR (G)



domingo, 3 de septiembre de 2017

115CSM




En tierra de Roma, hubo -como he hallado escrito y lo he aprendido- un hombre bueno y muy honrado, y además, según lo oí, rico, muy bien casado y amado por todos los de aquella tierra, porque hacía sus negocios sin cometer yerros.
Este hombre y su mujer estuvieron mucho tiempo sirviendo a Dios, con buena voluntad, e hicieron sus hijos, y cuanto hubieron menester dieron a cada uno de ellos. Después se propusieron tener castidad, en verdad, entre sí, noche y día. Pero el demonio, a quien pesó esto que habían propuesto, buscó muchos caminos para deshacerlo, y cuando hubo vencido al hombre, y lo hizo levantarse de su lecho, excitado, para yacer con su mujer. Y lo que, hacía mucho tiempo, había prometido y mantenido guardar y no romper, él lo quebrantaba.

El hombre no quiso por nada dejar su loco deleite, ni reparó en mal ni en bien, pero cumplida su pretensión, ella, con saña, le dijo: "Lo que será hecho, yo proclamo desde ahora que sea para siempre, sin discusión, del demonio." Luego, ya, de aquella vez, la mujer quedó encinta de un niño que, aunque hecho con pesar, sin ficción, había de tener un niño, todo él bonitillo, porque el demonio mucho más negro que la pez o la tinta no cobra su parte del inocente. Por lo cual, el demonio, lleno de mal, a los doce años vino a reclamarle aquel niño a su madre, sin falta y dijo: "Al llegar a los quince, me lo llevaré a mi seno, sin falta." La madre, con gran pesar comenzó luego a llorar por el hijo, y después lo mandó llamar y le dijo así: "Vete al santo papa que está en Roma, y toma dinero para el camino porque -por San Dionisio- con seguridad que te dará consejo para tu mal." El no lo tomó a juego y, por París, se fue, y después, en el concilio, entre la clerecía, conocío luego quién era el papa, por el color rojo de su vestidura. Y, tan pronto lo vio, se fue a él, inmediatamente, y le descubrió por completo su caso. Pero el papa Clemente ciertamente le dijo: "Ahora, sin demora, vete a Siria, porque un hombre santo está allí, y es el patriarca de aquella tierra, y te dará un buen consejo, así Dios me perdone. Busca barco y vete rápido, y no llores ni te demores, y haz tu peregrinación." Difícilmente podría contaros las muy grandes tormentas que sufrió el mozo en el mar del Sur, porque trescientas, cuatrocientas o quinientas millas corrió sin ningún descanso, sin echar ancla ni llegarse a la tierra de Armenia. Cuando el mozo se llegó a el patriarca y le dio la carta que llevaba y le dijo: "¡Ay, Señor mío, por la Santa Reina, pon pronto remedio a mi cuita!" Y con miedo le descubría su mal. El patriarca le recomendo que visitase a un ermitaño y le dijo: "No lleves compañía porque, como tengo sabido, no la quiere; su modo de ser es extraño al de los demás hombres, y su vida muy perfecta." El mozo tomó el camino, hizo una grande jornada cada día, que no descansó nunca, hasta que vio la sagrada ermita que era morada de aquel humilde religioso. El mozo tuvo un gran gozo después que entró en la capilla, pues vio al ermitaño mayor, dentro de su celda, y un ángel de Dios bajó desde la altura del cielo, a entre sus siervos, en muy bella figura y dijo: "¡Ay, amigos míos!, porque vuestra naturaleza no resiste mucho el hambre ni la sed, tomad dos panes." Y luego se iba. Después, el mozo contó su caso, llorando, al ermitaño. El le dijo: "La del buen talante ruega que te defienda y dome al demonio, para que no te tome a ti, como quería." El ermitaño, antes de amanecer, fue diciendo las horas del rezo de aquel que murió en la cruz sufriendo penas por nosotros. El niño entonces le llevó sus libros, corriendo y, temblando, le dijo: "Decid la misa y valedme, que el tiempo se acaba." Comenzaron la misa de la Pascua del mes de abril, pero el demonio, muy sutil, y los suyos, tanto anduvieron alrededor del cubil, que cogieron al mozo y se lo llevaron cuando el ermitaño decia muy quedo la "secreta". Como dice la historia, cuando los diablos se llevaban al mozo y lo desplumaban como a una perdiz, vieron a la Emperatriz del cielo; temían, soltaban al mozo y huían porque sabían que no se lo dejaría. Después de que la Virgen libró al doncel, como oísteis, hizo huir muy tristes al demonio y a su tropel, pero el ermitaño fiel dijo: "¡Ay, Dios!, ¿te dormiste o cómo consentiste que me prendieran y quitaran al mozo que estaba ante mí?" Como hombre que se duele, llorando, que no riendo, el ermitaño se volvía loco pidiendo al mozo. Al acabar de decir la paz de la misa oía que, en voz clara, le contestaba: "Amén." El ermitaño entonces tomó la mano del mozo, que la Reina del Cielo le había devuelto vivo y sano, y le dijo: "Amigo, ves, te hago saber con certeza que desde hoy, de pleno, estás libre del maldito demonio que te perseguía."



jueves, 31 de agosto de 2017

114CSM. Salas. Huesca







Esta es cómo Santa María curó al hijo de una mujer al que habían llagado de muerte sus enemigos. "Aquélla a quien sirven los celestiales bien puede curar mortales llagas."
De esto hizo un gran milagro Santa María de Salas, en favor de una mujer que tenía mucha confianza en Ella y la servía, poniendo cirios ante su altar.
Tuvo un hijo al que amaba más que a nada, y siempre lo encomendaba a Santa María y rogaba por él para que se lo librase de desgracias y de males.
Y falta le hizo, porque un día lo llagaron mal, de tal manera que lo despedazaron y le dieron descomunales golpes.
Cuando oyó esto su madre, la pobrecilla, con cuita tan grande que por él tenía, se fue por él muy pronto y se lo trajo de prisa a su casa y lo puso en unos soportales.
Y lo miró y lo vio como deshecho por las muy grandes llagas y tan maltrecho; se las vendó todas, de cualquier manera, con paños de lino y con sus cendales y lo encomendó a la gloriosa Santa María de Salas, preciosa, que lo sanó luego como piadosamente suele

Ella hacerlo en tales casos. De manera que las llagas que estaban vendadas quedaron luego juntas, sanas, curadas y bien cerradas, que ni aparecían las señales.
 Antes de que llegase el alba del día, le dijo a su madre que lo desatara porque estaba ya sano y que lo mirase; y ella lo hizo luego y halló todas las llagas iguales y sanas, y por ello dio loores a la bendita Señora de los señores que muestra tan grandes amores a los suyos, y más a aquellos que le son leales. Luego, madre e hijo se pusieron en camino, y fueron a Salas y allá contaron este milagro; y todos alabaron a la Virgen por ello y ya seguirán alabándola.






miércoles, 30 de agosto de 2017

113 Cantigas de Santa María

 


Esta es de Montserrat, de una gran piedra que cayó de la roca que está encima de la iglesia, que venía directamente a destrozar la iglesia toda y el monasterio.
 "Tengo como cosa de razón que obedezcan las piedras a la Madre del Rey que, cuando murió por nosotros, las piedras se hendieron."
 De esto os diré un gran milagro muy grande que contar oí. Que en Monsarraz hizo la Virgen, y que bien se ve ahora allí, de una peña que se movía y que llegó a caer.
 Y cayó de tal manera, que, si Dios la dejase ir, pudiera destruir toda la iglesia, pero Dios no quiso sufrir esto, por defender la iglesia de su Madre gloriosa, Reina esperitual; por ende desvió la peña de tal manera que no hiciese mal, y la hizo descender tan despacio que, después, no pudo dar otra vuelta.
 Pero los monjes, que cantaban la misa de la Madre de Dios, cuando oyeron el gran ruido, dijeron: "Señor, somos tuyos, y no nos dejes perecer ni morar de mala muerte." Diciendo esto, salieron de la iglesia y vieron estar el peñasco allí donde había caído, porque Dios lo había hecho desviar, y comenzaron a bendecir a Dios y a la Virgen y su poder.
 Este milagro tan grande, que hizo Dios, por la del buen talante, su Madre gloriosa, lo ven cuantos allí van, a Montserrat, y en ello tienen placer, y de lo suyo van a hacer allí ofrendas.