sábado, 14 de abril de 2018

Viento de Febrero





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jueves, 12 de abril de 2018

152 Cantigas de Santa María







Cómo un buen caballero de armas, aunque era muy dado a la lujuria, decía siempre "Ave María" y Santa María lo hizo apartarse de ella con su demostración.
 "Tantas mercedes y amores nos muestra la Virgen, que, por nada, debemos ser nunca malos pecadores."
 Y de esto un muy grande milagro mostró a un caballero, que era apuesto y hermoso, y valiente, y buen guerrero, pero era lujurioso, y soberbio y engañador, y lleno de muchos pecados, grandes y menores.
 Este, por nada oía maitines ni vísperas, ni horas, ni misa; pero confiaba en Santa María y decía muchas veces la salutación que le había dicho el santo Angel, de la que somos sabedores.
 Y, un día, estaba pensando en sus cosas, cómo enmendar su vida, y tenía gran contienda porque su alma le aconsejaba que le diese esta enmienda, pero la carne no quería que dejase sus placeres; y estando él con esta porfía se le apareció la Gloriosa, con una blanca escudilla de plata, grande y hermosa, llena de manjar muy amarillo, no de comida sabrosa, sino amarga, y, además de esto, daba malos olores.
 Cuando la vio el caballero, se espantó, medroso, y preguntó quién era. Dijo Ella: "Yo te lo explicaré, yo soy Santa María y vengo a mostrarte tu situación con esta escudilla, para que dejes tus errores. Porque ves, esta escudilla te muestra que eres hermoso, y tienes muy buenas dotes; pero, pecador y sucio en el alma, por eso hueles como este manjar astroso, porque irás al infierno, que está lleno de amargores."
 Y cuando esto le hubo dicho, la Virgen se fue, y él, de allí en adelante, enmendó tanto su vida, que, cuando fue su alma separada del cuerpo, se fue a donde vio a la Virgen santa que es Señora de las señoras.





El cofre de los recuerdos


domingo, 8 de abril de 2018

viernes, 6 de abril de 2018

151 Cantigas de Santa María





Un sacerdote reverenciaba mucho a la Virgen; ayunó la víspera de sus días festivos y observó los sábados. Sin embargo, él era muy lujurioso y continuó con todo tipo de mujeres.
Una noche visitó a una de sus concubinas. Estaba a punto de acostarse con ella cuando miró por la ventana y vio una iglesia dedicada a María. Salió al patio y luego regresó con la mujer.
Cuando ella le preguntó por qué la había dejado, él explicó que había visto la iglesia. Le ordenó que cerrara las ventanas para esconderlo de la vista.
 Ella abrochó las ventanas y se acostó con el sacerdote, pero una gran ráfaga de viento los abrió. El sacerdote vio la iglesia una vez más.
Dejó a la mujer, confesó sus pecados y se unió a un monasterio. Más tarde, fue falsamente acusado de un robo. Los abades se reunieron para juzgar el caso.
Cuando el monje acusado se arrodilló y dijo "Ave María", la Virgen apareció a su lado y todos la vieron. En consecuencia, el monje fue liberado de la acusación y los abades le pidieron perdón





jueves, 5 de abril de 2018

viernes, 30 de marzo de 2018

Andalucía






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lunes, 26 de marzo de 2018

El por qué de la música medieval


 No son pocos los que me preguntan por mi apego a la música medieval, por mi acérrima defensa de la música antigua, y su relevancia en este mundo tan desorientado, lleno de becerros de oro, pero que se rompen como la loza en el suelo al primer contacto. Hay buena música , preciosista como la música barroca, técnicamente perfecta ; desatada y extraviada como la música del romanticismo, excelsa como los grandes clásicos, pero en ninguna de ellos oigo el gemido, el quejido de voces ignoradas, el lamento, la súplica , el mundo terrible e injusto de las gentes que vivieron en la Edad Media. No pretendo que la música emocione y me saque lágrimas, quiero que me duela, que me convulse y me libere de falsedad, del hedonismo y narcisismo de la música actual. . Hay historias personales, colectivas, reivindicaciones,voces en la noche de la historia que todavía claman en esas cantigas de los trovadores medievales, injusticias, que nos llaman, que nos gritan, y nos dicen : ¡ por favor, no me olvides !
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 Todas las generaciones llevan y sufren la suma de dolor físico, moral y psicológico que corresponde a su tiempo, y cada ser humano participa de este dolor colectivo en la medida que su capacidad física y moral se lo consiente. Cuando este malestar indefinido y vago, causado por las crueles alternativas de la lucha social, por las desilusiones de la vida y el curso mismo de las ideas, se particulariza y examina en alguna obra literaria o musical con la misma prolijidad con que se estudia en la clínica de un hospital cualquier caso patológico aislado, es indudable que el mal, así expuesto, se impone por la verdad del análisis a los que sienten los mismos síntomas y se encuentran en circunstancias idénticas o análogas a aquellas que en la obra se describen; pero no es menos cierto, que cuanto más se individualiza, tanto más se desfigura para los que le sufren en cantidad y forma distintas.
Sólo la poesía y la música trovadoresca puede, conmoviendo al lector, dar carácter impersonal a los sentimientos generales de la edad en que canta, y transformarlos, permítaseme la frase, en una especie de fluido que, como la luz y el aire, penetre en todas las almas y se desparrame por el haz de la tierra. Arte maestras por excelencia, la poesía y la música medieval monódica, puesto que contienen en sí misma todas las demás, cuenta para lograr sus fines con medios excepcionales: esculpen en la palabra como la escultura en la piedra; animan sus concepciones con el color, como la pintura, y se sirven del ritmo insistente y simple. Semejante al gemido, que no sólo expresa, sino que señala los grados de dolor con absoluta precisión, sin analizarlo y describirlo, la poesía y la música, emancipándose en cuanto es posible de las imposiciones sociales, tan pronto traídas como llevadas por el oleaje de los años, extrae del sentimiento humano su esencia más pura, menos determinada y, por tanto, más universal.
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 Su naturaleza truena, retumba, interviene en la vida, canta los temores, dudas, pasiones, esperanzas y desmayos del siglo, porque su intervención en la vida no recae tanto, como he manifestado, sobre los hechos meramente externos cuanto sobre los sacudimientos interiores del espíritu.Hoy en día, desgraciadamente, no tiene voz, Tampoco puede ser la novia fiel de nuestra miseria y desventura actual , trazada con el criterio cada vez más desengañado y misantrópico de una sociedad, en cuya conciencia va debilitándose por momentos la confianza en Dios, y menos aún la comprobación experimental de las teorías científicas que convierten al hombre en el ser más esclavo y enfermo de la creación, despojándole del libre arbitrio y sometiéndole a la fatalidad del organismo, de la herencia, del temperamento y del medio ambiente. La esfera de acción de la música antigua es reducida, . Debería ser el clamor continuo y vago, que levanta y difunde la eterna batalla de la vida; clamor semejante a un coro sublime en el cual se compenetran y funden en una sola expresión los sentimientos y múltiples intereses de la tierra, como en el bramido interminable del mar vibran y resuenan conjuntamente todas sus calmas y tempestades; clamor, en fin, del que entresaca y recoge cada cual, según el estado de su ánimo, la alegría o la pena, la tranquilidad o el remordimiento, la fe o la desesperación.
 Tal es fundamentalmente la causa de su prestigio para mí , por lo cual, no obstante los pronósticos de sus detractores, no morirá mientras aflijan nuestro ser anhelos infinitos, aspiraciones ideales hacia un porvenir mejor y rebeldías contra las brutalidades del hecho que en la realidad de la vida a menudo nos confunden y aplastan. Porque aceptando la hipótesis de que la actual humanidad , frívola y vanidosa, con una dolencia,que lejos de disminuir tiende a propagarse, es de esperar que la música medieval llegue al menos a algunos. Con cinco justos,se habría salvado Sodoma.
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